67 años del épico vuelo del Manu-tara cual despegó desde La Serena con destino a Rapa Nui




Los días 19 y 20 de enero de 1951, han quedado marcados a fuego en la historia aeronáutica de nuestro país, debido a que el Canadian Vickers OA-10A Catalina matrícula FACh 405, al mando del entonces Capitán Roberto Parragué Singer, unió al continente sudamericano con la remota isla de Rapa Nui en el Océano Pacífico. Tras 19 horas y 22 minutos de vuelo, el avión aterrizó en la pista de Mataveri (que con el paso de los años se transformaría en el aeropuerto de la isla), habiendo despegado el día 19 desde el aeródromo de La Serena, cubriendo en esta travesía las 2.047 millas de distancia existentes entre Chile continental e insular.

El trayecto comenzó desde el aeródromo en La Serena y contó con la asistencia del Presidente de la época, Gabriel González Videla, quien destacó que se abría una ruta trascendental para un vínculo más estrecho con Rapa Nui y calificó a los tripulantes como exponentes de “una nación llamada a los más grandes destinos”.

La histórica tripulación que concretó el viaje estuvo compuesta por el Capitán Parragué, los Tenientes 2° Alfredo Aguilar Cerón y José Núñez Rousseau, el Subteniente Sabino Poblete Alay, el Sargento 1° Gilberto Carroza, el Sargento 2° Héctor López Celedón, y los cabos José Campos y Mario Riquelme. A ellos se uniría en calidad de Comandante de la aeronave, el Comandante de Grupo, Horacio Barrientos Jofré, Comandante del Grupo de Aviación N° 2.

¿La misión? Transportar víveres para 15 días, equipo de supervivencia y un mensaje del entonces Presidente Gabriel González Videla a los habitantes de Isla de Pascua.

Silvia López  es profesora e hija del entonces mecánico Héctor López, quien escribió una bitácora con entretelones y desventuras del vuelo. “Mi padre cuenta que la neblina les impedía seguir, dejaron de percibir los barcos de la Armada que acompañaban la osadía y cayó la noche, así es que se dejaron guiar por las estrellas hasta que amaneciera. Ellos estaban dispuestos a todo. La alegría llegó cuando aclaró y vieron la isla”. Hace 20 años la profesora viajó hasta Rapa Nui junto a otros familiares de la tripulación. Allí decidió recorrer el itinerario de su padre y recrear -a través de un libro que edita- su experiencia.

“La isla pasaba por una gran sequía y junto con la llegada del Manutara empezó a llover, así es que fueron como héroes”, recuerda López.

Lamentablemente, el vuelo de retorno no pudo efectuarse, ya que el día 28 del mismo mes, y debido a las malas condiciones en que quedó la pista de Mataveri tras unas lluvias, el Manu-tara intentó despegar desde el mar, resultando dañada una de sus alas por el choque con el mar, y permaneciendo en la isla en espera de su reparación. En el intertanto, el piloto australiano Sir Gordon Taylor y su tripulación, se transformaron en los primeros en unir por vía aérea a Rapa Nui con Chile, también en un Catalina (bautizado Frigate Bird II), en marzo de 1951, en lo que fue el punto culminante de un vuelo efectuado desde su Australia natal.

Varias vicisitudes impidieron que la travesía de retorno del FACh 405 pudiera efectuarse: el avión se dio de baja, se lo reparó pero no se permitió realizar el vuelo, y ya en 1952 volvió en barco a Quintero, donde se lo revisó y reincorporó al servicio institucional. En enero de 1957 cambió su matrícula a FACh 560 y en una choreza del Comandante Roberto Parragué S., se realizó el exitoso vuelo de ida y retorno a Isla de Pascua en enero de 1959, pero con un pequeño detalle: se hizo sin permiso del alto mando institucional. Como resultado, Parragué debió dejar la FACh, pero continuó estando ligado a los hidroaviones Catalina y a su querida isla. Ya con su propio avión, un PBY-6A Catalina que bautizó como Manutara II, hizo tres vuelos más a la Isla de Pascua (1961, 1963 y 1965, en este último llegando a Tahiti) y posteriormente sumó nuevos aviones para afectarlos primero a transporte, y luego a la lucha contra incendios forestales. Es tras el vuelo de ida y vuelta a Tahiti, que el Congreso Nacional determinó otorgarle el grado de General de Aviación en reconocimiento a los méritos de sus viajes aéreos.

Recordar que entre ambos territorios hay 3.791 kilómetros de distancia, la cual en la actualidad se puede completar en alrededor de cinco horas y media en un vuelo comercial.

“Manutara” o golondrina de mar es, en la cultura pascuense, el ave de la buena suerte.

Fuente: http://modocharlie.com/2008/01/se-cumplen-57-anos-de-un-vuelo-epico/

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/vuelo-guiado-las-estrellas/

 




 

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